La Crin de Damocles.

Premio Azorín 2006

             FELIZ OSADÍA LITERARIA  

La crin de Damocles, Javier Pérez.  Premio Azorín de la Diputación Provincial de Alicante.  Barcelona, Plantea, 2006.  350 pp.  

NICOLÁS MIÑAMBRES.

 

De feliz atrevimiento literario puede considerarse el planteamiento de esta "ópera prima" de Javier Pérez, ambientada en la Alemania los años veinte.  Por supuesto, se trata sólo de una relativa osadía: el tratamiento literario y el prestigiosos galardón obtenido (lejano en este caso a cualquier tipo de manipulación comercial) confirman que la obra no es fruto de la casualidad o de un inesperado rapto creativo.  Las novelas no surgen por milagro, como parecen surgir obras de otros géneros estéticos.  Con todo, el lector debe estar en guardia respecto a la información de la contracubierta, irrelevante y poco orientadora respecto al complejo desarrollo argumental.  No es normal que un autor joven sea capaz de adentrarse en el mundo germánico de preguerra europea y menos aun en un mundo extremadamente convulso.  La detención del líder nazi Adolfo Hitler (pero sobre todo el asesinato de dos personajes relevantes de la ciudad de Múnich) son la espoleta narrativa que irá explotando con feliz y paulatino desarrollo argumental al través de las páginas de La crin de Damocles, título que el lector asimilará en su justa polisemia al final de la obra.  La muerte de Lotharr Strahler y de Seidl, el fiscal, pone en funcionamiento un mecanismo de investigación policíaca del que son responsables Müller y Krebs, rivales en planteamiento y objetivos de la operación.  Las dudas que sobrevuelan la actuación de Müller permiten al narrador ir dejando una serie de pistas falsas, pero rentables argumentalmente.  De todas formas, no conviene que el lector olvide que la resolución de la clave de estas muertes (que no hallará solución clara al final de la obra) es sólo un pretexto que se va ramificando en otras situaciones inesperadas.  Los protagonistas teóricamente principales van cediendo preeminencia literaria a tipos humildes, irrelevantes en principio, pero de inesperada rentabilidad.  Sin olvidar a Gregor Strasser, relevo de Hitler en el movimiento nazi, o al mafioso Horbach, el zapatero Holzboch, la pareja formada por el trapecista Ludwuig y especialmente la ventrílocua Rachel Koerman… tendrán un papel inesperado y sorprendente en el desarrollo de la trama.  Un contenido que mantiene el interés argumental y cuya explicación no conocerá lector hasta el final de las páginas.  Porque lo más sugestivo de la novela es el interés que pervive en los personajes humildes, dueños de una intrahistoria que condiciona el funcionamiento de los grandes acontecimientos.  Sin ellos, la novela no hubiera mantenido el interés que ofrece.  Hubiera corrido el riesgo de adentrarse en un mundo político de difícil plasmación literaria.  La obra se convierte así en una crónica sugestiva, cuyo interés ( lejano en principio por el mundo, la época y la trama que ofrece) nunca decae, aun cuando el lector deba luchar con la dificultad de una onomástica alemana, que en ocasiones, puede provocarle un momentáneo desconcierto.  Quizás…haya que señalar alguna limitación de tratmiento narrativo, como es por ejemplo la fantasiosa cantidad económica que Hitler ha robado o el recurso del desenlace respecto a la ventrílocua Rachel Koerma.  El final parece proclive a cierta inverosimilitud o, cuando menos, a una cierta situación del clásico deus ex machina.  Pero, en el fondo, son limitaciones que no deben suponer desdoro crítico alguno respecto a una novela valiente, bien narrada y de una originalidad poco frecuente en tantas obras de camilla y brasero, fruto desgraciadamente más habitual de lo que uno quisiera en la narrativa española actual.

 

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