Crítica

La crin de Damocles

Autor: Javier Pérez

Editorial: Planeta

Premio Azorín de Novela 2006

La crin de Damocles es una novela negra ambientada en la República de Weimar y que se desarrolla entre los últimos meses de 1923 y los primeros de 1924, cuando la inflación se desbocó de un modo que nunca antes se había conocido y que no se repitió después.

Semejante caso de empobrecimiento general desembocó en la aparición en Alemania de toda clase de elementos marginales y antisociales, y es ahí donde Javier Pérez engrana su trama criminal.

Mucho se ha hablado sobre el género en el que ubicar la obra que nos ocupa, desde la novela histórica al thriller, cuando parece claro que el esfuerzo de documentación y ambientación, bastante más acusado de lo habitual para las obras del segundo género, le hacen más merecedora del primero.

La trama comienza el día siguiente al intento de golpe de Estado nazi en la cervecería Burgerbraukeller. Los nazis, aprovechando el tumulto, no sólo intentan subvertir el orden establecido, sino que además asaltan la sede del banco nacional llevándose una importante cantidad de dinero.

El comisario de asuntos políticos, que debe ocuparse a la vez de combatir contra los nazis, los comunistas y los separatistas bávaros, piensa que además de detener a Hitler y llevarlo ante la justicia es de vital importancia encontrar ese dinero para acabar con la estructura del partido nazi.

A partir de ahí todo se le complica terriblemente al comisario Müller, que ve como en el vacío de autoridad prosperan las mafias del extraperlo, y en medio de tanta convulsión social aparece un extraño delincuente que erosiona aún más el ya depauperado prestigio de la policía, e incluso se ve a sí mismo como sospechoso de la muerte del fiscal de lo penal y el secretario del alcalde.

Así las cosas, el comisario Müller es a la vez perseguidor y perseguido, y tendrá que emplear todo su talento en mantener su posición y la del gobierno que le ha nombrado.

La crin de Damocles, cuyo título hace referencia a lo cerca que está en todo momento el desastre total, es una novela que plantea al lector la incertidumbre de si puede sostenerse un mínimo orden cuando todo el mundo parece empeñado en hacer la revolución por su cuenta, tomar las calles por las armas y subsistir en un ambiente donde el dinero ha perdido toda validez.

La acción no se detiene en ningún momento, y al contrario de lo que sucede en muchas obras de este género, la trama no se centra en un solo hecho, sino en todos los pequeños inconvenientes laterales que salen al paso para complicar o facilitar el trabajo policial. Posiblemente este sea el rasgo de mayor originalidad en la novela: que no cierra el hilo narrativo en torno a un caso, sino que la trama permanece abierta, generando nuevos casos que poco a poco se intrincan entre sí.

Javier Pérez es un gran narrador que revela una inaudita capacidad para registrar las grandezas y miserias humanas con un ojo observador y distante, casi frío. Pero, sobre todo, es un deslumbrante montador de historias, un estructurador de fuste que ensambla cada acontecimiento de forma que encaja en un mecano que hace avanzar el relato con una seguridad y descaro impropio de un debutante. 

Novela coral, densamente poblaba, sobre todos los personajes sobresale Müller, hombre moralmente ambiguo que tiene todos los registros y matices de un protagonista de saga.

El autor pone especial interés en reproducir el sentir de la época en que transcurre la acción, para lo cual, según sus propias declaraciones, a la hora de documentarse se valió sobre todo de periódicos y revistas del momento, cuando nadie sabía aún lo que pasaría luego y sus opiniones no estaban impregnadas de juicios de valor a la luz de las postreras consecuencias. Siguiendo esta misma premisa, el autor trató también de informarse sobre cómo se vivía en aquellos tiempos hablando con gente que recordaba perfectamente el año del hambre y el frío, los desórdenes, las manifestaciones y los tumultos.

Con estos mimbres se construye una novela de lenguaje contenido y limpio, en la que una sociedad europea, culta y desarrollada, queda al borde del colapso, mientras los delincuentes, los revolucionaros y reaccionarios de toda condición, aportan cuanto pueden para acercar el desastre final.

No se la pierdan.

por McKenna

para pl.com